Clausula suelo nave industrial

Sentencia muy importante conseguida por nuestro socio del departamento de derecho mercantil, Diego Sarabia, en el Recurso de Apelación resuelto por la prestigiosa Sección  28 de la Audiencia Provincial de Madrid.

 

En este caso, en el que la Audiencia ratifica el criterio del Juzgado de lo Mercantil, desestimando el Recurso de la entidad Banco Mare Nostrum, se trata de una clausula suelo para la adquisición de una nave industrial por parte de empresa.

 

Para declarar la no incorporación de una clausula suelo cuando estemos ante un no consumidor, se tiene que tener en cuenta lo recogido en la propia STS 9/05/13 la cual dispone que, “(…) las condiciones generales pueden ser objeto de control por la vía de su incorporación a tenor de lo dispuesto en los artículos 5.5 LCGC (“La redacción de las clausulas generales deberá ajustarse a los criterios de transparencia, claridad, concreción y sencillez.”), y 7 LCGC (“No quedaran incorporadas al contrato las siguientes condiciones generales: a) Las que el adherente no haya tenido oportunidad real de conocer de manera completa al tiempo de celebración del contrato o cuando no hayan sido firmadas, cuando sea necesario, en los términos resultantes del artículo 5,: b) Las que sean ilegibles, ambiguas, oscuras e incompresibles, salvo, en cuanto a estas últimas, que hubieren sido expresamente aceptadas por escrito por el adherente y se ajusten a la normativa específica que discipline en su ámbito la necesaria transparencia de las clausulas contenidas en el contrato”.

 

Este control de incorporación se aplica respecto de cualquier condición general, tanto si afecta a contratos celebrados entre empresarios y consumidores, como a los contratos firmados entre empresarios; es, en consecuencia, un tipo de control general que afecta a la totalidad de los contratos de adhesión.

 

Sentado lo anterior, y teniendo en cuenta la consideración de no consumidor en el caso que nos ocupa, siendo que el préstamo se solicitó para adquirir un local, vamos a hacer un breve estudio para valorar porqué la Audiencia Provincial de Madrid nos da la razón y declara no incorporada la cláusula suelo, confirmando la condena a restituir las cantidades, a los prestatarios, por la aplicación de la cláusula impugnada.

 

Debemos poner de manifiesto que en este caso no se cumplió con el primer requisito para la validez de la cláusula impugnada, esto es, la incorporación, toda vez que nos encontramos ante una compraventa con subrogación y, teniendo en cuenta que en dichas escrituras nada se decía sobre la cláusula impugnada, tan sólo se hacía una simple remisión a que las partes eran conocedora del contenido de la escritura de préstamo con garantía hipotecaria en la que se subrogaron.

 

Dado que la entidad bancaria nada supo decir respecto a la información, sin acreditar siquiera la entrega de la meritada escritura, dicha mera referencia a que eran conocedores del préstamo promotor no supera el primer control, esto es el de incorporación, lo que ha llevado aparejado la declaración de tener por no incorporada dicha cláusula con las consecuencias propias de no aplicación de la misma y devolución de las cantidades que en el pasado se hubieron cobrado por su aplicación.